LOS MEXICANOS FUNCIONAMOS AL REVÉS

LOS MEXICANOS FUNCIONAMOS AL REVÉS

 
El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla,
a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y aceptar el futuro en lugar de imaginarlo.
En la escuela son obligaciones las clases de impotencia, amnesia y resignación.
Eduardo Galeano

Ernesto Partida Pedroza

Cuando la ineficiencia de las instituciones rebasa todos los límites, los políticos optan por crear comités o comisiones para vigilarlas. Ese es el caso de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Esta comisión nació cuando sobreabundaron las denuncias de los abusos del poder y la presión internacional orilló a crearla. Una administración de justicia que se distingue por su eficiencia, debe bastar la orden terminante del político a su subalterno: “maneja ese problema”. 
 
Nada justifica crear comisiones para todo. Ahora sólo falta que se cree otra comisión que vigile el cumplimiento estricto de las funciones de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos. Esto nos revela que a todos los niveles hemos puesto más atención a los derechos que a las obligaciones. Si a esas vamos deberíamos crear también la Comisión Nacional para la Promoción de las Obligaciones de los ciudadanos. 
Los derechos tienen que ver con los servicios que recibimos. Las obligaciones tienen que ver con el servicio que damos a los demás. Si todos cumpliéramos con nuestras obligaciones, nuestros derechos vendrían por sí solos. Si cumplir con las obligaciones implica servir a los demás, va a haber más de 3 que me van a servir sin que yo se los pida. De ahí la importancia de cambiar la cultura de los derechos por las obligaciones.
 Hoy todo mundo habla de los derechos humanos, la televisión, los niños, los delincuentes, los obreros, etc. Todo mundo habla de los derechos, ¿y de las obligaciones quién habla? Nadie. Los derechos no se mendigan, se ganan con el cumplimiento de las obligaciones. Cuando uno cumple con las obligaciones, los derechos vienen en automático. Quienes marchan por las calles para protestar por algo estropeando el derecho de transitar de los demás, hacen ostentación de no cumplir con sus obligaciones.
¿Por qué tanta atención a los derechos? Quizá se deba a que desde la constitución del 17 se enfatizan. Los primeros 39 artículos de nuestra constitución se trata de las garantías individuales, o sea, los derechos y el resto de los artículos se trata de la conformación del estado mexicano, y ¿las obligaciones?
La nueva constitución de la Ciudad de México tiene el mismo problema, solo se mencionan los derechos y prácticamente se olvidan de las obligaciones. Esto trae como consecuencia que los ciudadanos dependamos más de nuestros gobernantes y de esa manera nos tienen en sus manos. Dicho de otra manera, nos tienen como sus esclavos.
El artículo 39 de la constitución se establece muy claramente que el poder emana del pueblo, pero este artículo es letra muerta puesto quien realmente manda son los que se colocan en el poder.
El pueblo se coloca como el empleado y el gobierno como el patrón.
En el terreno de los hechos el gobierno se asume como el patrón y como tiene el poder casi absoluto que nosotros le dimos mediante el voto, lo usa para, no para educarnos, sino para domesticarnos como sus esclavos.
En la educación se trata de introducir todo tipo de información, cuando deberíamos sacar a flote toda la sabiduría que hay en cada uno de los alumnos, por algo se escribió en el templo de Delfos la frase: “conócete a ti mismo y conocerás al universo y a los dioses”.
Tratamos a los otros en función de lo que creemos que somos. Si nos creemos cuerpos, así tratamos a los demás. Si nos consideráramos seres espirituales, podríamos ver la grandeza que hay en cada uno de nosotros.
Hay una realidad, aquellos que tienen el control de la humanidad desean que nos pensemos cuerpos, así nos podrán seguir controlando como hasta ahora.
Los candidatos a ocupar los puestos de elección popular nos prometen dar cosas, cuando nos deberían pedir nuestra aportación para construir la grandeza de este maravilloso país.  
Parafraseando a John Kennedy diría: “No te preguntes qué puede hacer México por ti, mejor pregúntate que puedes hacer tú por México”.
Los aspirantes a gobernar este país, por lo general son cobardes, no se atreven a pedir lo que realmente se necesita para gobernar bien a una nación, se requiere de la aportación de todos y cada uno de los ciudadanos. En el fondo, no tienen toda la claridad de lo que es realmente gobernar y solo desean satisfacer sus carencias personales mediante el ejercicio del poder.
Los candidatos nos prometen combatir la corrupción, la inseguridad y la pobreza. Lo que no se dan cuenta los políticos es que todo aquello que  combaten se le da poder y se les engrandece.
Lo que hay que hacer es precisamente darle poder a todo lo contrario y con eso se hace que los grandes males caigan por su propio peso.
Hablan de combatir la corrupción, cuando es casi el único mecanismo para resolver los problemas de todo tipo, primero hay que crear otro mecanismo.
Cada situación que tenemos que nos sea difícil de manejar, es probable que lo estemos tratando de resolver al revés, exploremos otra forma de ver las cosas y surgirá algo mágico.
El periodismo en general tiene el poder de transformar la cultura de los derechos por el de las obligaciones. La formación de esta cultura traería como consecuencia la desaparición de tantas y tantas dependencias creadas para cubrir la ausencia del cumplimiento de las obligaciones de los ciudadanos. Es tiempo de que tanto la familia, las escuelas, los medios de comunicación, la sociedad y el mismo gobierno empecemos a formar la cultura de las obligaciones. Estoy seguro que sería una nueva vida.     
 
Publicado en Historico.

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